La pérdida continua de peso en las mascotas mayores es una señal que exige mucha atención. Cuando observe que los huesos de la columna y la cadera de su mascota se vuelven visibles, o que la pérdida de masa muscular hace que las extremidades se adelgacen y debiliten, se debe realizar un examen de salud integral de inmediato. Esta pérdida de peso puede estar asociada con diversas enfermedades, incluida la enfermedad renal crónica, el hipertiroidismo (particularmente común en gatos), la diabetes, el cáncer o trastornos del sistema digestivo.
Después de descartar los factores de la enfermedad, si es necesario aumentar de peso, se pueden emplear varias estrategias para aumentar la ingesta de energía. Elegir alimentos con mayor densidad energética, como las fórmulas con un contenido de grasa ligeramente mayor, puede aportar más calorías en el mismo volumen. Alimentar con comidas pequeñas y frecuentes es particularmente eficaz para las mascotas mayores con poco apetito, ya que reduce la carga de cada sesión de alimentación. Calentar ligeramente los alimentos puede realzar su aroma y estimular el apetito; agregar pequeñas cantidades de caldo o salsa de pollo bajo en sodio también puede mejorar la palatabilidad.
Para los gatos mayores con un apetito muy disminuido, hay un peligro especial que requiere atención: los gatos no pueden dejar de comer por completo durante períodos prolongados, ya que esto puede provocar lipidosis hepática (enfermedad del hígado graso), una enfermedad potencialmente mortal. Si un gato permanece sin comer durante más de 24 a 48 horas, se debe buscar ayuda veterinaria de inmediato. En algunos casos, puede ser necesaria la alimentación por sonda para garantizar la ingesta nutricional esencial.