A diferencia de los perros, los gatos mayores muestran una curva única en forma de U en sus necesidades energéticas. Durante la edad adulta (aproximadamente entre 1 y 10 años), las necesidades energéticas de los gatos disminuyen gradualmente, al igual que los perros. Sin embargo, sorprendentemente, cuando los gatos alcanzan los 10-12 años de edad, las necesidades energéticas comienzan a aumentar, y después de los 12-15 años aumentan significativamente. Este fenómeno, conocido en nutrición veterinaria como la "paradoja de la energía del gato mayor", tiene implicaciones importantes para el manejo dietético.
La causa principal de este patrón único es la disminución significativa de la capacidad de absorción digestiva en los gatos mayores. Las investigaciones muestran que entre los gatos mayores de 11 años, aproximadamente el 20% tiene una digestibilidad reducida de las proteínas, mientras que la disminución de la digestibilidad de las grasas es aún más común, alcanzando hasta el 33%. Esto significa que incluso con la misma ingesta de alimentos, los gatos mayores absorben menos nutrientes y energía. Para compensar esta pérdida, necesitan consumir más comida, pero esto presenta un desafío para los gatos mayores cuyo apetito puede que ya haya disminuido.
Por lo tanto, la dieta ideal para muchos gatos mayores debe ser comida de alta densidad energética, alta en proteínas, altamente digerible y muy palatable, administrada en comidas pequeñas y frecuentes. Esto contrasta marcadamente con la opinión tradicional de que "las mascotas mayores deben comer alimentos bajos en calorías". Vale la pena señalar que organizaciones autorizadas como AAFCO y NRC aún no han establecido estándares nutricionales específicos para mascotas mayores, lo que significa que es posible que las fórmulas comerciales de "comida para gatos mayores" no satisfagan completamente las necesidades de todos los gatos mayores. La selección debe realizarse bajo orientación veterinaria.