La proteína es el material de construcción fundamental para los tejidos corporales y es un nutriente crucial para mantener la calidad de vida de las mascotas mayores. En primer lugar, la proteína es esencial para mantener la masa muscular (masa corporal magra, LBM). A medida que las mascotas envejecen, corren el riesgo de perder masa muscular, y una proteína adecuada de alta calidad es la primera línea de defensa contra este proceso. En segundo lugar, la proteína es fundamental para el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Los animales mayores ya tienen una función inmune en declive y la deficiencia de proteínas debilita aún más su capacidad para combatir infecciones.
Más allá de estas funciones estructurales y funcionales, las proteínas proporcionan al cuerpo las reservas necesarias para combatir las enfermedades y el estrés. Cuando las mascotas mayores se enfrentan a una cirugía, una infección u otros problemas de salud, el cuerpo moviliza reservas de proteínas para favorecer la recuperación. Si la ingesta de proteínas ha sido inadecuada y las reservas son limitadas, la capacidad de recuperación se ve comprometida. Además, la proteína participa en la síntesis de diversas enzimas, hormonas y neurotransmisores en el cuerpo, afectando funciones fisiológicas desde la digestión hasta la cognición.
Las investigaciones muestran que la ingesta inadecuada de proteínas se asocia con múltiples problemas de salud en las mascotas mayores, incluida la atrofia muscular, la cicatrización lenta de las heridas, la disminución de la inmunidad y la debilidad general. Por lo tanto, garantizar que las mascotas mayores reciban suficiente proteína de alta calidad es primordial en el manejo de la nutrición. Desafortunadamente, muchos alimentos comerciales para mascotas con "fórmulas para personas mayores" en realidad reducen el contenido de proteínas, lo que contradice completamente la evidencia científica.