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Atrofia de retina: comprensión de la pérdida progresiva de la visión en las mascotas

La atrofia progresiva de retina, comúnmente conocida como ARP, es un grupo de enfermedades degenerativas hereditarias que afectan a las células fotorreceptoras de la retina. La retina está ubicada en la parte posterior del ojo y es responsable de convertir las señales luminosas en impulsos nervio...

📖 6 secciones7 min✍️ Autor: PawSpace Editorial Team

💡 Puntos clave

Categoría: Salud visual Nivel de acceso: Pro Tiempo de lectura: 7 minutos


Etiquetas: enfermedad ocular, retina, condición hereditaria, ceguera, salud canina y felina


Descargo de responsabilidad médica: Este artículo tiene fines educativos únicamente y no reemplaza el diagnóstico y tratamiento veterinario profesional. Si nota problemas de visión en su mascota, consulte inmediatamente a un veterinario autorizado o a un especialista en oftalmología veterinaria.


01¿Qué es la atrofia progresiva de retina?

La atrofia progresiva de retina, comúnmente conocida como ARP, es un grupo de enfermedades degenerativas hereditarias que afectan a las células fotorreceptoras de la retina. La retina está ubicada en la parte posterior del ojo y es responsable de convertir las señales luminosas en impulsos nerviosos que viajan al cerebro, lo que la hace esencial para la formación de la visión. Cuando las células fotorreceptoras de la retina, incluidas las células bastoncillos responsables de la visión con poca luz y los conos responsables de la luz brillante y el reconocimiento de colores, se deterioran gradualmente y mueren, la visión de la mascota disminuye irreversiblemente.

Esta enfermedad es más común en perros pero también puede afectar a los gatos. Una característica distintiva de la ARP es la afectación simétrica bilateral, lo que significa que ambos ojos se ven afectados simultáneamente y se deterioran a un ritmo similar. A diferencia de la ceguera repentina, la ARP progresa lenta y gradualmente, lo que les da a las mascotas y a sus dueños tiempo para adaptarse. Sin embargo, esto también significa que los primeros síntomas se pasan por alto fácilmente.

02Formas hereditarias versus formas relacionadas con la edad

La atrofia de retina se puede clasificar en dos tipos principales: hereditaria y relacionada con la edad. La ARP hereditaria es causada por mutaciones genéticas específicas que se transmiten a través de patrones de herencia autosómicos recesivos dentro de las familias. Esto significa que una mascota debe heredar un gen defectuoso de cada padre para desarrollar la enfermedad, mientras que los individuos que portan solo un gen defectuoso se convierten en portadores asintomáticos. Actualmente, los científicos han identificado más de veinte mutaciones genéticas asociadas con la PRA en diferentes razas de perros, cada una de las cuales corresponde a edades de aparición y tasas de progresión ligeramente diferentes.

La atrofia de retina relacionada con la edad, a veces llamada atrofia de retina de aparición tardía, suele aparecer en mascotas mayores. Los mecanismos subyacentes a esta forma pueden implicar estrés oxidativo, reducción del suministro de sangre y daño acumulativo a la retina debido al proceso natural de envejecimiento. A diferencia de la ARP hereditaria, la progresión de la atrofia relacionada con la edad puede ser más irregular y a menudo ocurre junto con otras afecciones oculares relacionadas con la edad, como las cataratas.

03El curso típico de la progresión de la enfermedad

La progresión de la ARP sigue un patrón relativamente predecible y generalmente comienza con ceguera nocturna. Debido a que los bastones se ven afectados primero, las mascotas inicialmente experimentan dificultades para ver en condiciones de poca luz. Es posible que notes que tu amado compañero se vuelve indeciso al anochecer, no quiere entrar en habitaciones oscuras o parece nervioso y desorientado durante los paseos nocturnos. Pueden chocar con objetos en entornos familiares o detenerse y negarse a avanzar al acercarse a las escaleras.

A medida que la enfermedad avanza, los conos también comienzan a deteriorarse y la visión diurna se deteriora gradualmente. Las mascotas responden más lentamente a los objetos en movimiento, pueden tener dificultades para rastrear los juguetes arrojados o comenzar a chocar con obstáculos incluso con luz brillante. Los ojos pueden mostrar pupilas dilatadas persistentemente a medida que la retina deteriorada intenta capturar más luz. En algunas razas, el tiempo desde los síntomas iniciales hasta la ceguera total puede tardar de uno a dos años, mientras que en otras este proceso puede ser más rápido o más lento. En las etapas finales, la mascota perderá la visión por completo. Sin embargo, debido a que la progresión es lenta, muchas mascotas se adaptan notablemente bien a este cambio.

04Razas de perros y gatos de alto riesgo

Ciertas razas de perros enfrentan un mayor riesgo de enfermedad debido a la alta frecuencia de mutaciones relacionadas con PRA en sus acervos genéticos. Los Labrador Retrievers y Golden Retrievers son dos de las razas más comúnmente afectadas y portan la mutación prcd-PRA que puede causar la aparición en la mediana edad. Los cocker spaniels, los caniches miniatura y los caniches toy son razas igualmente de alto riesgo que a menudo muestran síntomas a edades más tempranas.

Los setters irlandeses son portadores de una mutación genética que provoca una aparición muy temprana, y algunos cachorros muestran deterioro de la retina a las pocas semanas de edad. Otras razas significativamente afectadas incluyen Welsh Corgis, Samoyedos, Cocker Spaniels ingleses, Cocker Spaniels americanos y Schnauzers miniatura. Los perros esquimales siberianos y los malamutes de Alaska también tienen tasas elevadas de incidencia de ARP.

Entre los gatos, los abisinios y los somalíes son razas de alto riesgo de padecer ARP, y los síntomas pueden aparecer entre uno y dos años de edad. Los gatos persas y los gatos de Bengala también han tenido casos documentados. Comprender si su mascota pertenece a una raza de alto riesgo es importante para una evaluación y preparación tempranas.

05Métodos de diagnóstico y técnicas de prueba

El diagnóstico de ARP requiere un examen oftálmico veterinario profesional. El método más básico implica el examen fundoscópico utilizando un oftalmoscopio, donde un especialista en oftalmología veterinaria capacitado puede observar cambios en la retina, incluido el adelgazamiento de los vasos sanguíneos, cambios en el color del disco óptico y el aumento característico de la reflectividad. Sin embargo, durante las primeras etapas de la enfermedad, es posible que estos cambios visibles aún no estén presentes.

La electrorretinografía, o ERG, es el estándar de oro para diagnosticar la ARP. Esta prueba no invasiva evalúa la función de las células fotorreceptoras registrando la actividad eléctrica de la retina en respuesta a estímulos repentinos. El ERG puede detectar la disfunción de la retina antes de que aparezcan los síntomas clínicos, lo que lo hace valioso para la detección previa a la reproducción y el diagnóstico temprano. El examen generalmente requiere una sedación ligera y todo el procedimiento dura aproximadamente treinta minutos.

Las pruebas genéticas son otra herramienta de diagnóstico importante, particularmente para razas con mutaciones conocidas de PRA. A través de un simple hisopo de la mejilla o una muestra de sangre, los laboratorios pueden determinar si una mascota porta mutaciones genéticas específicas que causan enfermedades. Esto es especialmente crítico para los programas de reproducción, ya que ayuda a los criadores a evitar el apareamiento de dos portadores, reduciendo así el riesgo de producir descendencia afectada.

06No hay cura, pero la adaptación es posible

Actualmente, no existe cura para la ARP ni tratamientos eficaces que puedan detener o revertir la degeneración de la retina. Algunas investigaciones están explorando las posibilidades de la terapia génica y los tratamientos con células madre, pero estos aún se encuentran en etapas experimentales. A veces se recomiendan suplementos antioxidantes para apoyar la salud ocular, pero no se ha demostrado completamente su eficacia para frenar la progresión de la ARP.

Sin embargo, la buena noticia es que las mascotas suelen adaptarse a la ceguera progresiva con una capacidad de recuperación sorprendente. Debido a que la ARP progresa lentamente, las mascotas tienen tiempo para aprender a confiar en sus otros sentidos, particularmente el oído y el olfato, para navegar en su entorno. Como cuidador, puedes tomar numerosas medidas para ayudar a su mascota a adaptarse a la pérdida de visión. Mantener estable la disposición de los muebles y evitar reorganizarlos con frecuencia le permite a su mascota continuar moviéndose con confianza a través de la memoria. Utilice tapetes perfumados o pisos con diferentes texturas para marcar lugares importantes, como tazones de comida y puertas. Coloque puertas de seguridad en la parte superior e inferior de las escaleras para evitar caídas accidentales.

Los comandos de voz y el entrenamiento con silbatos se vuelven cada vez más importantes porque su mascota dependerá de los sonidos para comprender su ubicación e intenciones. Muchas mascotas ciegas pueden seguir viviendo una vida feliz y plena en entornos familiares. Los controles veterinarios regulares siguen siendo importantes porque los pacientes con PRA tienen un mayor riesgo de desarrollar cataratas, y la detección y el tratamiento oportunos de problemas secundarios pueden mantener el bienestar general de su mascota.


Este artículo fue escrito por el equipo de contenido profesional de PawSpace para ayudar a los cuidadores de mascotas a comprender y abordar mejor los problemas de salud de las mascotas.

Fuentes y lecturas adicionales

  1. Progressive Retinal Atrophy in Dogs — VCA Animal Hospitals
  2. The Aging Canine Eye — Today’s Veterinary Practice
  3. Cataracts in Dogs — VCA Animal Hospitals

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