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Tumores hepáticos y mucocele de vesícula biliar

El hígado es uno de los órganos metabólicos más vitales del cuerpo, responsable de la desintoxicación, la síntesis de proteínas, el almacenamiento de energía y muchas otras funciones críticas. Desafortunadamente, el hígado también es un lugar común para el desarrollo de tumores. Los tumores de hí...

📖 6 secciones5 min✍️ Autor: Equipo editorial de Griefur

💡 Puntos clave

Categoría: Sistema hepático Nivel de acceso: Pro Tiempo de lectura: 7 minutos


Descargo de responsabilidad médica: Este artículo tiene fines educativos únicamente y no sustituye el diagnóstico y tratamiento veterinario profesional. Si su mascota experimenta algún problema de salud, consulte a un veterinario autorizado de inmediato.


01Tipos de tumores hepáticos

El hígado es uno de los órganos metabólicos más vitales del cuerpo, responsable de la desintoxicación, la síntesis de proteínas, el almacenamiento de energía y muchas otras funciones críticas. Desafortunadamente, el hígado también es un lugar común para el desarrollo de tumores. Los tumores de hígado se clasifican en términos generales en dos categorías principales: tumores primarios y tumores metastásicos.

Los tumores hepáticos primarios se originan a partir de células dentro del propio hígado. Estos incluyen el carcinoma hepatocelular que surge de las células del hígado, el colangiocarcinoma que surge de las células epiteliales de los conductos biliares y el hemangiosarcoma que surge de las células endoteliales vasculares. Aunque son relativamente poco comunes, los tumores primarios de hígado a menudo conllevan un alto grado de malignidad cuando ocurren.

Los tumores hepáticos metastásicos consisten en células cancerosas que se han diseminado al hígado desde otras partes del cuerpo. Debido a que el hígado recibe sangre de todo el cuerpo y tiene un suministro abundante de sangre, con frecuencia se convierte en un destino para las células cancerosas metastásicas. Los tumores del bazo, el páncreas y el tracto gastrointestinal suelen metastatizar en el hígado. En la práctica clínica, los tumores hepáticos metastásicos son en realidad más comunes que los tumores primarios.

02Tumores hepáticos comunes en mascotas

En los perros, el tumor primario de hígado más común es el carcinoma hepatocelular. Este tumor puede presentarse como una única masa masiva, múltiples nódulos o una infiltración difusa en todo el hígado. La forma de masa única conlleva un pronóstico relativamente favorable porque si se puede extirpar quirúrgicamente por completo, muchos perros afectados pueden lograr tiempos de supervivencia prolongados. Las formas multinodular y difusa tienen peor pronóstico porque es difícil lograr una extirpación quirúrgica completa.

El hemangiosarcoma es otro tumor hepático que merece seria preocupación. Este tumor altamente maligno, que se origina a partir de células endoteliales vasculares, es propenso a romperse y sangrar, y metastatiza fácilmente por todo el cuerpo. Los perros de razas grandes, como los pastores alemanes y los golden retrievers, tienen tasas de incidencia más altas. Este tumor a menudo se descubre sólo cuando se rompe y sangra, momento en el que la afección ya es bastante grave.

Los tumores de hígado son relativamente menos comunes en gatos que en perros. El tumor primario de hígado más común en los gatos es el colangiocarcinoma, un tumor maligno que surge del epitelio del conducto biliar. Además, el linfoma puede afectar el hígado, especialmente en gatos positivos al virus de la leucemia felina.

03Mucocele de vesícula biliar: un peligro oculto

El mucocele de la vesícula biliar se refiere a la acumulación de moco excesivamente espeso dentro de la vesícula biliar, lo que provoca una distensión anormal. En circunstancias normales, la vesícula biliar almacena la bilis secretada por el hígado y la libera después de las comidas para ayudar en la digestión de las grasas. Cuando la secreción de moco por la vesícula biliar aumenta anormalmente o se altera el drenaje, se forma un mucocele.

Esta afección es relativamente común en perros de mediana edad y mayores, y ciertas razas muestran una mayor predisposición, incluidos los perros pastores de Shetland, los cocker spaniels y los schnauzers miniatura. El peligro del mucocele de la vesícula biliar radica en el adelgazamiento progresivo de la pared de la vesícula biliar sobredistendida, que eventualmente puede romperse. Una vez que se produce la ruptura, la bilis y el moco se filtran hacia la cavidad abdominal, provocando una peritonitis química grave, una emergencia que pone en peligro la vida.

Otro riesgo de mucocele de la vesícula biliar es la infección secundaria. La bilis estancada proporciona un entorno propicio para el crecimiento bacteriano, lo que provoca colecistitis o colangitis. Si la infección se propaga hacia arriba, puede causar complicaciones graves, como abscesos hepáticos. Por lo tanto, la detección temprana y la intervención oportuna son cruciales para el tratamiento del mucocele de la vesícula biliar.

04Síntomas de problemas de hígado y vesícula biliar

Los síntomas de la enfermedad del hígado y la vesícula biliar a menudo carecen de especificidad y pueden ser bastante sutiles en las primeras etapas. Muchas mascotas afectadas pueden mostrar inicialmente solo una leve reducción del apetito o un ligero letargo, síntomas que fácilmente se pasan por alto o se atribuyen a otras causas.

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas se vuelven más evidentes. Los vómitos y la diarrea son presentaciones comunes, a veces con sangre en el vómito o las heces. La ictericia es un signo característico de la enfermedad hepatobiliar y se manifiesta como coloración amarillenta de la piel, la parte blanca de los ojos y las encías. Esto ocurre porque la bilirrubina no se puede metabolizar ni excretar adecuadamente, sino que se acumula en el cuerpo. La distensión abdominal puede indicar formación de ascitis o agrandamiento de una masa hepática.

Algunas mascotas afectadas pueden desarrollar síntomas neurológicos como desorientación, cambios de comportamiento o convulsiones. Estos representan encefalopatía hepática, que ocurre cuando la insuficiencia hepática impide la eliminación normal de toxinas como el amoníaco, que luego afectan la función cerebral. Las tendencias hemorrágicas también son dignas de mención porque el hígado es responsable de sintetizar múltiples factores de coagulación y la función hepática alterada conduce a trastornos de la coagulación.

05Enfoques de diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad hepatobiliar requiere la integración de múltiples métodos de examen. Los análisis de sangre forman la base, incluidos el hemograma completo, el panel bioquímico y las pruebas de función de la coagulación. Los niveles elevados de enzimas hepáticas como ALT, AST, ALP y GGT indican daño hepatocelular u obstrucción biliar. La bilirrubina elevada se corresponde con ictericia, mientras que la disminución de la albúmina refleja un deterioro de la función sintética del hígado.

Los estudios de imágenes son invaluables para detectar masas hepáticas y anomalías de la vesícula biliar. La ecografía abdominal es la modalidad de primera elección, que muestra claramente el tamaño, la forma y la ecogenicidad del hígado, revela la ubicación, el número y el tamaño de las masas y evalúa el estado de la vesícula biliar. El mucocele de la vesícula biliar suele aparecer en la ecografía como una vesícula biliar notablemente agrandada con un contenido que muestra un patrón característico de kiwi o estrellado. Las radiografías abdominales pueden revelar cambios en el contorno del hígado y calcificaciones. Las tomografías computarizadas o las resonancias magnéticas brindan información más detallada, particularmente valiosa al evaluar las relaciones del tumor con los vasos circundantes y planificar abordajes quirúrgicos.

Para las masas hepáticas, la aspiración con aguja fina o la biopsia de tejido pueden ayudar a determinar el tipo de tumor y si es benigno o maligno. Sin embargo, la biopsia por aspiración debe abordarse con cautela en casos de sospecha de hemangiosarcoma debido al riesgo de hemorragia. En algunas situaciones, puede ser necesaria la exploración quirúrgica para llegar a un diagnóstico definitivo.

06Opciones de tratamiento y pronóstico

La estrategia de tratamiento para los tumores de hígado depende del tipo de tumor, la ubicación, el tamaño y si se ha producido metástasis. Para el carcinoma hepatocelular solitario, la resección quirúrgica es el tratamiento preferido. El hígado posee una notable capacidad regenerativa, e incluso cuando se extirpa una porción sustancial del tejido hepático, el hígado restante puede recuperar su función en cuestión de semanas. Los perros con masas solitarias completamente resecadas pueden alcanzar una mediana de supervivencia superior a los tres años, lo que representa resultados bastante favorables.

Para los tumores hepáticos multifocales o difusos, así como para los tumores metastásicos, las opciones de tratamiento son relativamente limitadas. La quimioterapia puede ser eficaz para ciertos tipos de tumores, pero los resultados generales son limitados. En estos casos, el enfoque del tratamiento a menudo cambia hacia el apoyo paliativo, con el objetivo de aliviar los síntomas y mantener la calidad de vida. El apoyo nutricional, el manejo del dolor y el control de la ascitis pueden ayudar a las mascotas afectadas a mantenerse cómodas durante el resto del tiempo.

El tratamiento estándar para el mucocele de la vesícula biliar es la colecistectomía, es decir, la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Si la vesícula biliar aún no se ha roto y la mascota se encuentra en condición estable, el pronóstico quirúrgico generalmente es bueno. Sin embargo, si la vesícula biliar ya se ha roto causando peritonitis, o si hay una infección sistémica grave, tanto el riesgo quirúrgico como el riesgo de complicaciones posoperatorias aumentan significativamente. Por lo tanto, una vez que se descubre el mucocele de la vesícula biliar, incluso si la mascota actualmente no muestra síntomas obvios, se debe considerar seriamente la cirugía profiláctica para evitar verse obligado a someterse a un tratamiento de emergencia después de que se produzca la ruptura.

Independientemente del diagnóstico, mantener una comunicación estrecha con su equipo veterinario y comprender plenamente los beneficios y riesgos de las diversas opciones de tratamiento son clave para tomar las mejores decisiones para su mascota.

Fuentes y lecturas adicionales

  1. Canine Gallbladder Mucocele
  2. Concurrent hepatopathy in dogs with gallbladder mucocele
  3. Diagnosis and management of gallbladder mucocele formation in dogs
  4. Canine Gall Bladder Disease

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