Los riñones sanos procesan aproximadamente 180 litros de filtrado al día (en un perro de tamaño mediano), regulando con precisión la excreción y reabsorción de electrolitos. La enfermedad renal altera este equilibrio:
Enfermedad renal temprana
- Los riñones aún pueden mantener el equilibrio electrolítico básico.
- Puede mostrar un ligero aumento en la excreción de sodio.
- Los niveles de potasio suelen permanecer normales.
Enfermedad renal en etapa moderada a tardía
- Disminución de la capacidad de excreción de potasio, propensa a hiperpotasemia.
- Regulación de sodio debilitada
- El desequilibrio ácido-base exacerba los trastornos electrolíticos.
- La fase poliúrica puede provocar pérdida de potasio.
Enfermedad renal terminal
- Alteraciones electrolíticas graves.
- Riesgo de hiperpotasemia significativamente mayor
- Puede requerir intervención de emergencia