Un formulario de evaluación cognitiva completo debe cubrir múltiples dimensiones clave de la función cognitiva de su mascota. En primer lugar, está la capacidad de orientación, que implica observar y registrar si su mascota puede navegar libremente en entornos familiares, si se pierde en casa o espera en la puerta equivocada, y si puede reconocer y responder a su propio nombre. En segundo lugar está la interacción social, que registra si los patrones de interacción de su mascota con los miembros de la familia han cambiado, si todavía reconoce a personas conocidas y si muestra respuestas apropiadas a la llegada de personas.
Los patrones de sueño y actividad también son contenidos importantes a registrar. Documente la duración del sueño de su mascota, la frecuencia de los despertares nocturnos, los niveles de actividad diurna y si se produce una inversión del día a la noche. Los cambios en los hábitos de eliminación también requieren atención, incluso si ocurren accidentes en interiores que nunca antes habían ocurrido, si pueden encontrar el lugar de eliminación correcto y si la frecuencia de eliminación es anormal. La capacidad de aprendizaje y memoria se puede evaluar observando si su mascota todavía recuerda las órdenes básicas de entrenamiento y si puede aprender cosas nuevas y sencillas.
Más allá de estas dimensiones conductuales específicas, también debe registrar algunas observaciones generales. Estos incluyen el estado emocional de su mascota, como si aparece ansiedad, irritabilidad o apatía inusuales, si ocurren comportamientos repetitivos sin propósito, como caminar de un lado a otro, dar vueltas continuas o mirar fijamente ciertos puntos, y si se desarrollan cambios en los hábitos de alimentación y bebida. Con cada registro, es mejor anotar la fecha y la hora, así como cualquier circunstancia especial que pueda afectar el comportamiento, como cambios climáticos, visitas a casa o alteraciones en las rutinas diarias.