La disminución de la visión es el problema sensorial más común en las mascotas mayores y, a menudo, el primero en aparecer. La pérdida de visión puede ser causada por diversas afecciones, incluidas cataratas, glaucoma o degeneración de la retina. A medida que las capacidades sensoriales de las mascotas disminuyen naturalmente, es posible que dependan más de otros sentidos, en particular el oído. Este cambio a veces se confunde con una mejor audición cuando en realidad se trata de un uso optimizado de la capacidad auditiva restante.
El ojo consta de tres capas: la capa exterior comprende la córnea y la esclerótica que forman la capa fibrosa; la capa intermedia es la úvea, que incluye el iris, el cuerpo ciliar y la coroides; la capa interna es la capa neural, que incluye la retina y el nervio óptico. Comprender estas estructuras básicas ayuda a comprender el impacto y el manejo de diferentes problemas oculares.
La esclerosis nuclear es un fenómeno muy común en las mascotas mayores, que suele aparecer en gatos y perros de ocho a nueve años o más. A medida que el cristalino envejece, la proporción de proteínas insolubles aumenta y las fibras del cristalino pierden elasticidad, incapaces de ajustar el enfoque como en la juventud. Los ojos afectados pueden parecer tener una neblina de color blanco grisáceo, pero esto difiere de las cataratas. En la esclerosis nuclear, la luz aún puede atravesarla, el efecto sobre la visión es relativamente mínimo y, por lo general, no es necesaria la cirugía.