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Cataratas: cuatro etapas y tratamiento

Las cataratas son una de las afecciones cegadoras más comunes en oftalmología veterinaria, caracterizadas por la opacidad del cristalino del ojo que impide que la luz llegue a la retina. Esta afección puede ocurrir tanto en perros como en gatos, y es particularmente frecuente en mascotas mayores....

📖 6 secciones8 min✍️ Autor: PawSpace Editorial Team

💡 Puntos clave

Categoría: Salud visual Nivel de acceso: Pro Tiempo de lectura: 8 minutos


01¿Qué son las cataratas?

Las cataratas se refieren a una condición patológica en la que el cristalino interno del ojo pierde gradualmente su transparencia y se vuelve turbio y opaco. El cristalino está situado detrás del iris y es una estructura refractiva crucial dentro del ojo, responsable de enfocar con precisión la luz entrante en la retina. Una lente normal debe ser cristalina como el cristal, y cualquier causa que altere o desnaturalice la estructura proteica de la lente resultará en la pérdida de transparencia.

Cuando el cristalino comienza a nublarse, la luz no puede penetrar ni llegar adecuadamente a la retina, similar a mirar a través de un vidrio esmerilado, lo que hace que la visión sea borrosa. Las cataratas pueden ocurrir en cualquier parte del cristalino, incluida la cápsula anterior, la cápsula posterior, la corteza o la región nuclear, y el grado de discapacidad visual varía según la ubicación de la opacidad. En las mascotas, el desarrollo de cataratas suele ser progresivo, comenzando desde pequeñas áreas localizadas de nubosidad y extendiéndose gradualmente a todo el cristalino, lo que puede conducir a una ceguera total.

Es importante señalar que las cataratas y la esclerosis nuclear son dos afecciones diferentes. La esclerosis nuclear es un fenómeno fisiológico natural en el que la región nuclear del cristalino se endurece y aparece ligeramente turbia con la edad en las mascotas mayores. Aunque los ojos también pueden tener un color gris azulado, esta afección generalmente no afecta gravemente la visión. Sólo un examen oftálmico profesional puede diferenciar con precisión entre estas dos condiciones.


02Las cuatro etapas de las cataratas

El desarrollo de cataratas es un proceso gradual, típicamente clasificado en cuatro etapas según el grado y extensión de la opacidad del cristalino.

La etapa incipiente es la fase más temprana de las cataratas, donde solo una pequeña área localizada del cristalino está turbia y generalmente representa menos del quince por ciento del área total del cristalino. En esta etapa, la visión prácticamente no se ve afectada y las mascotas pueden ver su entorno con normalidad. Las cataratas incipientes a menudo se descubren de manera incidental durante exámenes oftálmicos de rutina porque las mascotas se comportan con total normalidad, lo que dificulta que los dueños noten cualquier anomalía.

La etapa inmadura es la segunda fase del desarrollo de la catarata, donde el área turbia comienza a expandirse, ocupando potencialmente entre el quince y el cien por ciento del área del cristalino. En esta etapa, la visión comienza a disminuir notablemente y las mascotas pueden mostrar vacilación en el movimiento y respuestas más lentas a los objetos en movimiento. La etapa inmadura es el momento óptimo para el tratamiento quirúrgico porque el cristalino aún conserva suficiente integridad estructural, lo que hace que la manipulación quirúrgica sea relativamente fácil con la mayor tasa de éxito.

La etapa madura marca la opacidad completa del cristalino, y el área pupilar aparece visiblemente blanca o blanco grisácea a simple vista. En este punto, la luz apenas puede atravesar el cristalino para llegar a la retina, y la visión de la mascota se ve gravemente afectada, posiblemente sólo sea capaz de percibir cambios en la luz y la oscuridad. En esta etapa, las actividades diarias se ven significativamente afectadas y las mascotas pueden chocar con los muebles o desorientarse en entornos familiares.

La etapa hipermadura es la fase final de las cataratas, donde las proteínas del cristalino comienzan a licuarse y reabsorberse, y el cristalino turbio puede arrugarse o deformarse. Las cataratas hipermaduras pueden desencadenar complicaciones graves, como uveítis inducida por el cristalino y glaucoma secundario. La fuga de proteínas del cristalino hacia otras estructuras dentro del ojo provoca intensas reacciones inflamatorias, que causan no solo dolor ocular sino también presión intraocular potencialmente elevada, dañando aún más el nervio óptico.


03Causas de las cataratas

Las causas de las cataratas son variadas y comprender estos diferentes factores causantes ayuda a la prevención temprana y la intervención oportuna.

Las cataratas hereditarias son el tipo más común en perros, y ciertas razas muestran una clara predisposición genética. Los Boston Terriers, los Bulldogs franceses, los Cocker Spaniels americanos, los Caniches, los Huskies siberianos y los Golden Retrievers tienen tasas de incidencia de cataratas significativamente más altas que otras razas. Las cataratas hereditarias pueden estar presentes desde el nacimiento o pueden manifestarse gradualmente en la juventud o la edad adulta, y la edad de aparición varía según la raza y las diferencias individuales.

Las cataratas diabéticas son otra causa importante de cataratas caninas, siendo extremadamente común en perros diabéticos. En estados hiperglucémicos, la concentración de glucosa en el cristalino del ojo aumenta y se convierte en sorbitol, que se acumula en las fibras del cristalino, provocando cambios osmóticos y una mayor absorción de agua, lo que en última instancia provoca hinchazón y opacidad del cristalino. El desarrollo de las cataratas diabéticas suele ser muy rápido y a veces progresa desde la etapa incipiente a la madura en cuestión de días o semanas, lo que hace que los exámenes oftálmicos regulares para las mascotas diabéticas sean particularmente importantes.

Las cataratas relacionadas con la edad son el tipo más común en mascotas mayores y suelen ocurrir en perros y gatos mayores de ocho años. A medida que aumenta la edad, las proteínas dentro del cristalino se oxidan y desnaturalizan gradualmente, lo que lleva a una menor transparencia. A diferencia de las cataratas hereditarias, las cataratas relacionadas con la edad generalmente se desarrollan más lentamente, lo que les da a los cuidadores de mascotas más tiempo para observar y tomar decisiones.

Las cataratas traumáticas son causadas por un traumatismo contundente, lesiones penetrantes u otros traumatismos oculares. El traumatismo ocular puede dañar directamente la cápsula del cristalino, permitiendo que el humor acuoso entre en el interior del cristalino, provocando la desnaturalización de las proteínas del cristalino y turbidez. Además, las infecciones intraoculares, la uveítis crónica, las enfermedades de la retina y el uso prolongado de ciertos medicamentos también pueden provocar cataratas secundarias.


04Síntomas en cada etapa

Las cataratas presentan diferentes síntomas en diferentes etapas, y comprender estos cambios ayuda a la detección temprana y la atención médica oportuna.

En la etapa incipiente, debido a que el área de opacidad es muy pequeña, las mascotas no suelen tener problemas de visión evidentes. El hallazgo principal en esta etapa a menudo proviene de dueños atentos que notan pequeñas manchas blancas o áreas turbias en lo profundo del ojo de la mascota, o de un veterinario que lo descubre durante un examen de rutina. Las actividades diarias, el juego y la respuesta al entorno siguen siendo normales.

Al entrar en la etapa inmadura, la discapacidad visual comienza a manifestarse. Las mascotas pueden mostrar dificultades para navegar en condiciones de poca luz, volviéndose más cautelosas y vacilantes al caminar de noche. La precisión al atrapar pelotas o perseguir juguetes puede disminuir y las mascotas pueden depender más del oído y el olfato para localizar objetos. El examen ocular revela cambios turbios notables en el área pupilar, y el cristalino ya no es completamente transparente.

Los síntomas de la etapa madura son más obvios y típicos. El área pupilar tiene un aspecto claramente blanco lechoso o blanco grisáceo, con anomalías visibles observables sólo por la apariencia. La visión gravemente deteriorada hace que las mascotas choquen con frecuencia con muebles o paredes, duden al subir y bajar escaleras y muestren ansiedad e inquietud evidentes en entornos nuevos. Algunas mascotas pueden volverse reacias a salir o caminar pegadas a su dueño cuando están al aire libre.

La etapa hipermadura, además de la pérdida continua de visión, puede presentar síntomas relacionados con inflamación y dolor. Las mascotas pueden entrecerrar los ojos, tener más lagrimeo, ojos enrojecidos o tocarse el área de los ojos. Si se desarrolla glaucoma secundario, las mascotas pueden mostrar síntomas de dolor de cabeza intenso, que incluyen disminución del apetito, letargo y renuencia a que les toquen la cabeza. La etapa hipermadura es un período de alto riesgo para emergencias oftálmicas que requieren evaluación y tratamiento urgentes.


05Opciones de tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de las cataratas es actualmente el único método eficaz para restaurar la visión, siendo la facoemulsificación la técnica quirúrgica de referencia en la oftalmología veterinaria moderna.

La extracción de cataratas por facoemulsificación es una cirugía mínimamente invasiva que fragmenta y elimina el cristalino turbio a través de una incisión muy pequeña. Durante el procedimiento, el cirujano primero hace una incisión de dos a tres milímetros en la córnea o la unión corneoescleral, luego usa una sonda de facoemulsificación para emitir ondas de ultrasonido de alta frecuencia que rompen el núcleo del cristalino en pequeños fragmentos, mientras simultáneamente elimina los fragmentos a través de un sistema de irrigación y aspiración. Después de retirar el cristalino turbio, en la mayoría de los casos se implanta una lente intraocular artificial para reemplazar la función refractiva original.

El momento de la cirugía es crucial. La etapa inmadura generalmente se considera la ventana quirúrgica óptima, ya que el cristalino aún mantiene suficiente elasticidad e integridad estructural, lo que hace que la manipulación quirúrgica sea relativamente más fácil con el menor riesgo de complicaciones. La cirugía también se puede realizar en la etapa madura, pero la dificultad quirúrgica aumenta debido a una desnaturalización más grave de las proteínas del cristalino. La etapa hipermadura conlleva el mayor riesgo quirúrgico, no sólo porque los cambios estructurales en el cristalino aumentan la complejidad quirúrgica, sino también porque es posible que ya estén presentes inflamación secundaria o complicaciones del glaucoma.

La evaluación preoperatoria es clave para garantizar el éxito quirúrgico. Las mascotas necesitan un examen oftálmico completo, que incluya biomicroscopía con lámpara de hendidura, medición de la presión intraocular, electrorretinografía y ecografía ocular. La electrorretinografía es particularmente importante ya que evalúa la función de la retina y determina si la retina normalmente puede recibir y transmitir señales visuales incluso después de la extirpación de las cataratas. Si la función de la retina ya está gravemente dañada, es posible que la cirugía no restablezca la visión útil.

Las tasas de éxito quirúrgico suelen oscilar entre el noventa y el noventa y cinco por ciento, y la mayoría de las mascotas recuperan una buena visión funcional después de la operación. Sin embargo, la cirugía también conlleva ciertos riesgos y posibles complicaciones, que incluyen inflamación posoperatoria, glaucoma secundario, desprendimiento de retina y opacificación capsular posterior. Elegir un especialista en oftalmología veterinaria con amplia experiencia para realizar la cirugía puede minimizar al máximo estos riesgos.


06Cuidados y pronóstico posquirúrgico

El cuidado posoperatorio es crucial para el éxito final de la cirugía y requiere una estrecha cooperación y atención atenta por parte de los cuidadores de mascotas.

El cuidado postoperatorio inmediato incluye usar un collar isabelino para evitar que la mascota se rasque el ojo, restringir la actividad vigorosa para evitar fluctuaciones de la presión intraocular y seguir estrictamente los regímenes de gotas para los ojos recetados. La medicación posoperatoria generalmente incluye colirios antibióticos para prevenir infecciones, colirios antiinflamatorios con esteroides o no esteroides para controlar la inflamación y medicamentos midriáticos para prevenir adherencias en el iris. La frecuencia de la medicación suele ser bastante alta inicialmente después de la cirugía, requiriendo potencialmente de cuatro a seis veces al día y luego disminuyendo gradualmente según el progreso de la recuperación.

Los exámenes de seguimiento posoperatorio son medios importantes para vigilar la recuperación y detectar rápidamente complicaciones. Los seguimientos generalmente se programan un día, una semana, dos semanas y un mes después de la cirugía, con exámenes posteriores cada tres meses durante un año o más. Los exámenes incluyen medición de la presión intraocular, evaluación de la inflamación intraocular, verificación de la posición de la lente artificial y evaluación de la función visual.

La mayoría de las mascotas muestran una mejora notable de la visión unos días después de la cirugía, y la recuperación completa suele tardar de cuatro a seis semanas. Durante el período de recuperación, las mascotas deben evitar nadar y jugar en zonas embarradas, manteniendo el área de los ojos limpia y seca. Los cuidadores deben observar cuidadosamente si las mascotas muestran entrecerrar los ojos excesivamente, aumentar la secreción, enrojecimiento e hinchazón de los ojos u otras anomalías, y comunicarse con el médico de inmediato si lo observan.

En cuanto al pronóstico a largo plazo, la mayoría de las mascotas sometidas a cirugía de cataratas pueden mantener una buena visión durante años o incluso toda la vida. Sin embargo, algunas mascotas pueden desarrollar opacificación capsular posterior, donde se forma nubosidad en la membrana de la cápsula posterior detrás de la lente artificial, que puede tratarse con terapia con láser. Incluso con una cirugía exitosa, los pacientes diabéticos con cataratas deben continuar con un control estricto de la glucosa en sangre para evitar mayores daños a los ojos y otros órganos.

Para las mascotas que no pueden someterse a una cirugía o que tienen malos resultados quirúrgicos, el manejo de la calidad de vida es igualmente importante. Mantener estable el diseño del entorno del hogar, evitar mover muebles, usar sonidos y olores para ayudar a las mascotas a navegar e instalar puertas de seguridad en las escaleras pueden ayudar a las mascotas con discapacidad visual a vivir de forma segura y cómoda.


⚠️ Descargo de responsabilidad médica

Este artículo es sólo de referencia y no constituye un consejo médico o de diagnóstico profesional. Si su mascota enfrenta problemas de salud, consulte a un veterinario profesional.

Fuentes y lecturas adicionales

  1. Cataracts in Dogs — VCA Animal Hospitals
  2. Nutrition — 2023 AAHA Senior Care Guidelines for Dogs and Cats
  3. WSAVA Global Nutrition Guidelines

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