La noción ampliamente difundida de que "un año de perro equivale a siete años humanos" es en realidad un error demasiado simplificado. Si esta fórmula fuera exacta, un perro de dos años equivaldría a un adolescente de catorce años, pero en realidad, la mayoría de los perros de dos años son completamente maduros y se acercan más a los humanos cuando tienen veintitantos años. De manera similar, según esta fórmula, un perro de quince años equivaldría a un humano de ciento cinco años, sin embargo, muchos perros pequeños de quince años permanecen bastante sanos y activos.
Un método de conversión más preciso debe considerar tanto la etapa de vida de la mascota como el tamaño corporal. Para los perros, el primer año equivale aproximadamente a quince años humanos, el segundo año equivale a unos nueve años y cada año posterior varía según el tamaño. Los perros pequeños suman aproximadamente cuatro años, los perros medianos unos cinco años y los perros grandes unos seis o siete años por año. Esto explica por qué a los siete años, un chihuahua equivale aproximadamente a un ser humano de cuarenta y cuatro años, mientras que un gran danés se acerca más a los cincuenta y seis años humanos.
Para los gatos, el primer año equivale aproximadamente a quince años humanos, el segundo año a unos nueve años y cada año posterior a unos cuatro años. Según este cálculo, un gato de diez años equivale aproximadamente a un humano de cincuenta y seis años, mientras que un gato de quince años equivale aproximadamente a setenta y seis años humanos. Aunque estas conversiones siguen siendo aproximaciones, nos ayudan a comprender mejor en qué etapa de la vida se encuentran nuestras mascotas, lo que nos permite brindarles una atención más adecuada.