Cada dimensión generalmente se califica en una escala de 0 a 10, donde 0 representa una condición extremadamente pobre en esa dimensión y 10 representa una condición ideal. La puntuación debe basarse en observaciones de los últimos días y no en impresiones de un solo momento.
Al evaluar el daño, observe si la mascota muestra gemidos, gritos, evita el contacto o adopta posturas anormales. Si el dolor se controla bien con medicamentos y la mascota parece cómoda, se puede otorgar una puntuación más alta. Al evaluar el hambre, considere no sólo si la mascota está dispuesta a comer, sino también si se requiere persuasión especial y si se producen náuseas o vómitos después de comer. La evaluación de la hidratación requiere comprobar la elasticidad de la piel de la mascota, la humedad de las encías y la capacidad de beber agua de forma independiente.
La puntuación de higiene debe considerar si la mascota se ensucia, si hay llagas por presión o problemas en la piel y si el dueño puede proporcionar los cuidados de limpieza adecuados. Evaluar la felicidad puede ser el más desafiante, ya que requiere observar si la mascota todavía muestra interés en cosas que alguna vez disfrutó, si quiere interactuar con miembros de la familia y si todavía hay luz en sus ojos. La puntuación de movilidad debe considerar si la mascota puede pararse y caminar de forma independiente, si se cae con frecuencia y si muestra signos de dolor durante el movimiento. Finalmente, reflexione sobre la semana pasada o más y evalúe honestamente la proporción de días buenos y días malos.