El reconocimiento temprano de los síntomas de la enfermedad periodontal es crucial para una intervención oportuna, pero las mascotas ocultan naturalmente el dolor y el malestar, lo que presenta desafíos para la observación del cuidador. Comprender las manifestaciones típicas en cada etapa de la enfermedad periodontal ayuda a detectar problemas en las primeras etapas del proceso de la enfermedad.
Los cambios más intuitivos dentro de la boca involucran el color y la textura de las encías. Las encías sanas deben ser de color rosado, de textura firme y estar bien adheridas a las superficies de los dientes. Cuando se presenta la enfermedad periodontal, las encías se enrojecen e hinchan, cambiando de color de rosa a rojo intenso o incluso rojo violáceo, con una textura blanda que sangra fácilmente al presionarlas. A medida que avanza la enfermedad, las encías pueden comenzar a retroceder, lo que hace que las raíces de los dientes queden expuestas gradualmente y los dientes parezcan más largos que antes. En casos graves, puede aparecer secreción purulenta en el margen de las encías.
La acumulación de sarro es otro signo fácilmente observable. El sarro suele aparecer de color marrón amarillento o marrón grisáceo y se encuentra más comúnmente en la superficie bucal de los molares superiores y en la superficie lingual de los incisivos inferiores, ya que estas áreas están cerca de las aberturas de las glándulas salivales. Levantando suavemente los labios de su mascota, si ve depósitos marrones obvios en las superficies de los dientes, el sarro se ha vuelto bastante severo.
El mal aliento es uno de los síntomas más comunes de la enfermedad periodontal, pero muchos cuidadores creen erróneamente que el mal aliento de las mascotas es normal. En realidad, las mascotas sanas no deberían tener un olor bucal fuerte y desagradable. Cuando las bacterias orales proliferan ampliamente y producen productos metabólicos, incluidos compuestos de azufre, emiten un olor desagradable característico. Si el aliento de su mascota se vuelve cada vez más desagradable, esto es una señal de que es necesario un examen veterinario.
Los cambios en la conducta alimentaria suelen reflejar la presencia de dolor bucal. Las mascotas pueden volverse reacias a comer o la velocidad de alimentación puede disminuir notablemente. Algunas mascotas mastican la comida solo con un lado de la boca, tratando de evitar el dolor de dientes. Se pueden rechazar los alimentos secos porque masticarlos causa dolor, mientras que se prefieren los alimentos blandos. Dejar caer la comida mientras se come, hacer sonidos inusuales o tocarse la boca después de comer son signos de malestar bucal.
Otros cambios de comportamiento notables incluyen aumento del babeo, renuencia a que le toquen la cabeza o la boca, volverse irritable o retraído, letargo e hinchazón facial asimétrica. Si nota estos síntomas, debe hacer que le examinen la boca a su mascota lo antes posible.